La inteligencia artificial ofrece herramientas que podrían favorecer el desarrollo e implementación de redes eléctricas inteligentes.
Ver Glosario de siglas
● DL: Deep Learning, ‘aprendizaje profundo’
● IA: inteligencia artificial
● ML: Machine Learning, ‘aprendizaje automático’
● NLP: Natural Language Processing, ‘procesamiento de lenguaje natural’
● REI: red eléctrica inteligente
● TIC: tecnologías de la información y la comunicación
La creciente demanda energética, el avance de las tecnologías digitales y las demandas globales de mayor sostenibilidad están impulsando una transformación profunda del sistema eléctrico. Las redes eléctricas inteligentes (REI), también conocidas como smart grids, representan el nuevo paradigma de la gestión y control de la energía. Las REI se pueden conceptualizar de manera simple como redes eléctricas que emplean tecnologías de información y comunicaciones (TIC), sistemas de generación distribuida basados en fuentes renovables, sistemas de almacenamiento y microrredes. La integración de estas tecnologías puede modificar el funcionamiento mismo de la red eléctrica en aspectos tan variados como la implementación de estrategias de gestión de la demanda, esquemas de tarifas dinámicas o la reducción de pérdidas de transmisión y distribución, entre otras. A diferencia de las redes eléctricas tradicionales, que operan en un solo sentido (de los generadores a los consumidores), en una REI hay flujos bidireccionales de electricidad e información (figura 1). Esto significa que el sistema puede adaptarse en tiempo real a las necesidades de generación y consumo, incorporando fuentes renovables, gestionando la demanda y reaccionando ante fallos o sobrecargas.
En este contexto, la inteligencia artificial (IA) se consolida como una herramienta clave para la materialización de las REI. Bajo este nombre se engloba todo un campo de la informática que se ocupa del desarrollo de sistemas capaces de realizar tareas que, hasta ahora, requerían de la inteligencia humana. Estas tareas incluyen el aprendizaje a partir de datos, el reconocimiento de patrones, la toma de decisiones, la predicción de eventos futuros y la adaptación al entorno. A diferencia de los sistemas de control tradicionales, que operan bajo reglas fijas, los sistemas basados en IA pueden mejorar su rendimiento progresivamente a medida que procesan más datos. Existen distintos enfoques dentro de la IA, siendo el aprendizaje automático uno de los más relevantes. Este se basa en el entrenamiento de algoritmos para identificar regularidades en conjuntos de datos, y generar modelos capaces de predecir comportamientos o resultados. En los últimos años, el avance del aprendizaje profundo, una rama del aprendizaje automático basada en redes neuronales artificiales de múltiples capas, ha permitido desarrollar soluciones más precisas y complejas en áreas como la visión por computadora, el procesamiento del lenguaje natural y el análisis predictivo. La combinación de grandes volúmenes de datos, capacidad de cómputo y algoritmos sofisticados ha convertido a la IA en una tecnología transversal, con aplicaciones en sectores tan diversos como la medicina, la industria, las finanzas y la energía.
En el ámbito de las REI, los algoritmos de IA pueden, entre otras cosas, analizar datos de las previsiones meteorológicas y la demanda energética para optimizar la producción de las fuentes de energía renovables (como la eólica y la solar), facilitando la incorporación de estas fuentes de energía a la red. También podrían maximizar el aprovechamiento de los dispositivos de almacenamiento de energía, como las baterías, gestionando los ciclos de carga y descarga de manera tal de reducir la presión sobre la red durante las horas punta y evitar cortes de suministro. En líneas generales, la IA puede ayudar a las empresas de servicios públicos a mejorar la eficiencia energética y reducir el riesgo de cortes de energía y apagones parciales, mejorando la experiencia del cliente.
En el ámbito de las REI, los algoritmos de IA pueden, entre otras cosas, analizar datos de las previsiones meteorológicas y la demanda energética para optimizar la producción de las fuentes de energía renovables (como la eólica y la solar), facilitando la incorporación de estas fuentes de energía a la red. También podrían maximizar el aprovechamiento de los dispositivos de almacenamiento de energía, como las baterías, gestionando los ciclos de carga y descarga de manera tal de reducir la presión sobre la red durante las horas punta y evitar cortes de suministro. En líneas generales, la IA puede ayudar a las empresas de servicios públicos a mejorar la eficiencia energética y reducir el riesgo de cortes de energía y apagones parciales, mejorando la experiencia del cliente.
Técnicas de inteligencia artificial: una familia diversa de herramientas
La IA no se reduce al estudio de una técnica única, sino que se trata de un conjunto amplio y diverso de métodos y enfoques que permiten a los sistemas informáticos simular ciertas capacidades humanas, como aprender, clasificar, predecir o tomar decisiones. Estas técnicas se agrupan en distintas categorías según el tipo de tarea que realizan y la manera en que aprenden a hacerlo (ver esquema de la figura 2).
Si bien dentro del campo general de la IA existen técnicas y algoritmos que no se basan en el aprendizaje a partir de datos (por ejemplo, los sistemas expertos, la lógica difusa, los algoritmos evolutivos, etc.), el pilar fundamental de este campo es el aprendizaje automático (ML, por sus siglas en inglés), que se basa en el desarrollo de algoritmos que mejoran su desempeño automáticamente a partir de los datos. En lugar de ser programados con instrucciones explícitas, estos sistemas aprenden reglas y patrones a partir de ejemplos. Dentro del conjunto de técnicas comprendidas en el universo del ML, se distinguen dos grandes enfoques: el aprendizaje supervisado, que utiliza datos etiquetados (por ejemplo, para predecir el consumo eléctrico a partir del historial de uso), y el aprendizaje no supervisado, que busca descubrir estructuras ocultas sin etiquetas, como es el caso de los algoritmos de agrupamiento (clustering), utilizados para clasificación de pacientes, análisis de patrones de enfermedades, segmentación de clientes o la identificación de perfiles de consumo energético, entre otras cosas.
Si bien dentro del campo general de la IA existen técnicas y algoritmos que no se basan en el aprendizaje a partir de datos (por ejemplo, los sistemas expertos, la lógica difusa, los algoritmos evolutivos, etc.), el pilar fundamental de este campo es el aprendizaje automático (ML, por sus siglas en inglés), que se basa en el desarrollo de algoritmos que mejoran su desempeño automáticamente a partir de los datos. En lugar de ser programados con instrucciones explícitas, estos sistemas aprenden reglas y patrones a partir de ejemplos. Dentro del conjunto de técnicas comprendidas en el universo del ML, se distinguen dos grandes enfoques: el aprendizaje supervisado, que utiliza datos etiquetados (por ejemplo, para predecir el consumo eléctrico a partir del historial de uso), y el aprendizaje no supervisado, que busca descubrir estructuras ocultas sin etiquetas, como es el caso de los algoritmos de agrupamiento (clustering), utilizados para clasificación de pacientes, análisis de patrones de enfermedades, segmentación de clientes o la identificación de perfiles de consumo energético, entre otras cosas.
En los últimos años ha cobrado notorio protagonismo una rama del aprendizaje automático conocida como aprendizaje profundo (DL, por sus siglas en inglés). Esta técnica utiliza redes neuronales artificiales con múltiples capas (de allí lo de «profundo») que permiten modelar relaciones muy complejas. El DL ha demostrado gran eficacia en tareas como reconocimiento de imágenes, análisis de voz y predicción en tiempo real, gracias a su capacidad para manejar grandes volúmenes de datos y encontrar representaciones internas automáticamente.
Otra rama destacada dentro del ML es el aprendizaje por refuerzo, donde un algoritmo aprende a tomar decisiones óptimas mediante prueba y error, interactuando con un entorno y recibiendo recompensas o castigos según su comportamiento. Esta aproximación es útil para tareas dinámicas y secuenciales, como la gestión autónoma de recursos o la planificación en sistemas energéticos.
Es importante también mencionar otra rama del ML conocida como aprendizaje por transferencia, donde se busca reutilizar el conocimiento aprendido por un modelo en un dominio específico para aplicarlo a otro contexto, con menos datos y entrenamiento. Esta técnica es especialmente valiosa cuando se dispone de grandes modelos entrenados y se desea adaptarlos a problemas locales o específicos.
En conjunto, estas técnicas (y otras que no se han mencionado) forman una especie de familia, interconectada y complementaria, que ofrece herramientas adaptables a distintos tipos de problemas y contextos. En la siguiente sección se mostrará cómo estas capacidades se están integrando al funcionamiento de las REI.
Otra rama destacada dentro del ML es el aprendizaje por refuerzo, donde un algoritmo aprende a tomar decisiones óptimas mediante prueba y error, interactuando con un entorno y recibiendo recompensas o castigos según su comportamiento. Esta aproximación es útil para tareas dinámicas y secuenciales, como la gestión autónoma de recursos o la planificación en sistemas energéticos.
Es importante también mencionar otra rama del ML conocida como aprendizaje por transferencia, donde se busca reutilizar el conocimiento aprendido por un modelo en un dominio específico para aplicarlo a otro contexto, con menos datos y entrenamiento. Esta técnica es especialmente valiosa cuando se dispone de grandes modelos entrenados y se desea adaptarlos a problemas locales o específicos.
En conjunto, estas técnicas (y otras que no se han mencionado) forman una especie de familia, interconectada y complementaria, que ofrece herramientas adaptables a distintos tipos de problemas y contextos. En la siguiente sección se mostrará cómo estas capacidades se están integrando al funcionamiento de las REI.
Aplicaciones técnicas de IA en las REI
El avance vertiginoso logrado en el campo de la IA está fuertemente relacionado con la reducción del costo de cálculo, gracias a la existencia de sistemas de cómputo con gran capacidad de procesamiento, y con la disponibilidad de grandes volúmenes de datos obtenidos a partir de la recolección de muestras en diferentes ámbitos. En el caso particular de las REI, esos datos corresponden mayormente a magnitudes eléctricas y meteorológicas, aunque en algunos casos también son necesarias otras de diferente naturaleza (calendarios, estado de determinados procesos, etc.). Es casi imposible hacer un resumen de aplicaciones donde se utiliza o puede utilizar la IA, por lo que describiré brevemente algunas de las más importantes o con mayor interés potencial, asociando las técnicas de IA empleadas con cada tipo de problema, con sus correspondientes desafíos y beneficios.
Pronóstico de la demanda
Las redes eléctricas experimentan fluctuaciones en la carga a lo largo del tiempo, influenciadas por factores como las condiciones meteorológicas, la hora del día y las variaciones estacionales. Los algoritmos de DL, típicamente diversos modelos de redes neuronales con múltiples capas, o arquitecturas de redes neuronales recurrentes, pueden emplearse para pronosticar la demanda de energía, lo cual sirve a su vez como insumo para sistemas de respuesta a la demanda y la optimización del almacenamiento de energía (figura 3). Esta información permite hacer una mejor gestión de los recursos, aumentando la eficiencia, reduciendo el desperdicio de energía y mejorando la experiencia del cliente. El desafío en este caso es contar con un volumen de datos históricos suficiente como para captar las tendencias de corto y largo plazo. En función de las características del consumo, el entrenamiento y validación del algoritmo puede ser más o menos complejo.
Pronóstico de la generación
La integración de fuentes de energía renovables, como la solar y la eólica, puede introducir variabilidad en la generación de energía. Aquí también los algoritmos de DL pueden contribuir con pronósticos de generación con diferentes horizontes temporales, basándose tanto en datos históricos de generación como en factores externos (principalmente el clima).
Actualmente se utilizan sistemas de este tipo para generar los pronósticos para el despacho de energía en el mercado eléctrico mayorista.
Actualmente se utilizan sistemas de este tipo para generar los pronósticos para el despacho de energía en el mercado eléctrico mayorista.
Detección y predicción de fallos en la red
Diferentes arquitecturas de redes neuronales profundas como, por ejemplo, las redes convolucionales, pueden aprender características de la topología de la red y predecir fallos basándose en datos históricos y configuraciones de la red. Estas arquitecturas han tenido éxito a la hora de proporcionar información sobre el rendimiento de la red, mejorar la localización de fallos y aumentar la fiabilidad del sistema. Incluso pueden ser útiles para la implementación de actividades de mantenimiento predictivo. En este caso, como en los anteriores, parte del desafío es contar con un volumen de datos suficiente y, según la magnitud, el entrenamiento y validación del algoritmo puede ser más o menos complejo.
Procesamiento del lenguaje natural
Los algoritmos y modelos para el procesamiento de lenguaje natural (NLP, por sus siglas en inglés) intentan comprender, interpretar y generar lenguaje humano. Podrían emplearse para analizar y responder los comentarios y las quejas de los clientes, aunque también pueden hacer análisis de reportes técnicos o automatizar la generación de informes. El principal obstáculo para la puesta en servicio de estos algoritmos es la necesidad de grandes volúmenes de datos de alta calidad y los requisitos de cómputo para el entrenamiento.
Integración de fuentes de energía renovable distribuidas
La integración de paneles solares y baterías en hogares y comercios hace que la gestión de la red eléctrica sea más compleja. Esto se debe a la variabilidad de estas fuentes, que dificulta equilibrar generación, consumo, costos y estabilidad de la red. Además, las estrategias tradicionales de optimización dependen muchas veces de modelos predefinidos y no se adaptan bien a entornos dinámicos y cambiantes.
Según algunos estudios, se puede emplear técnicas de aprendizaje por refuerzo para optimizar múltiples sistemas de baterías hogareñas, coordinando cargas y asegurando una distribución equilibrada de energía. El enfoque de aprendizaje por refuerzo, al igual que cualquier red neuronal, no necesita de un modelo predefinido del sistema y se puede adaptar a los cambios. También es cierto que, si el mecanismo de refuerzo no está correctamente planteado, el algoritmo puede aprender comportamientos no deseados o que no reflejen los objetivos reales del sistema.
Según algunos estudios, se puede emplear técnicas de aprendizaje por refuerzo para optimizar múltiples sistemas de baterías hogareñas, coordinando cargas y asegurando una distribución equilibrada de energía. El enfoque de aprendizaje por refuerzo, al igual que cualquier red neuronal, no necesita de un modelo predefinido del sistema y se puede adaptar a los cambios. También es cierto que, si el mecanismo de refuerzo no está correctamente planteado, el algoritmo puede aprender comportamientos no deseados o que no reflejen los objetivos reales del sistema.
Aprendizaje por transferencia
El denominador común de todos los algoritmos involucrados dentro del campo de la IA es que requieren de grandes cantidades de datos etiquetados, los cuales no siempre están disponibles, ni en cantidad ni en calidad. El aprendizaje por transferencia permite transferir conocimiento desde conjuntos de datos con suficientes muestras a otros con pocos datos, mejorando el desempeño de los algoritmos, reduciendo la necesidad de etiquetado y ahorrando recursos computacionales al evitar entrenamientos desde cero.
Este proceso entraña algunos desafíos y limitaciones como, por ejemplo, el riesgo de una transferencia negativa, es decir, que cuando el conocimiento transferido proviene de un dominio poco relacionado, puede empeorar el desempeño del modelo objetivo. También la heterogeneidad de datos en el ámbito de las energías renovables (diferentes orígenes, formatos y distribuciones) dificultan la transferencia directa.
Este proceso entraña algunos desafíos y limitaciones como, por ejemplo, el riesgo de una transferencia negativa, es decir, que cuando el conocimiento transferido proviene de un dominio poco relacionado, puede empeorar el desempeño del modelo objetivo. También la heterogeneidad de datos en el ámbito de las energías renovables (diferentes orígenes, formatos y distribuciones) dificultan la transferencia directa.
Segmentación de datos según sus características
Los algoritmos de agrupamiento o clustering pueden agrupar grandes conjuntos de datos en grupos o clústeres homogéneos basados en características similares (figura 4). Este tipo de algoritmos sirve especialmente para descubrir patrones ocultos, segmentar datos, detectar anomalías, y así optimizar las operaciones de red tanto en redes de distribución de baja tensión como en redes de transmisión.
Son útiles para la implementación de sistemas de tarifas dinámicas, para dar asistencia personalizada a clientes e incluso para la implementación de estrategias de ahorro energético. Por tratarse de algoritmos de agrupamiento no supervisados (esto los diferencia de los algoritmos de clasificación basados en redes neuronales, donde hay un entrenamiento supervisado por medio de datos etiquetados), el mayor desafío se encuentra en la adopción del algoritmo apropiado y la interpretación de los agrupamientos obtenidos.
Son útiles para la implementación de sistemas de tarifas dinámicas, para dar asistencia personalizada a clientes e incluso para la implementación de estrategias de ahorro energético. Por tratarse de algoritmos de agrupamiento no supervisados (esto los diferencia de los algoritmos de clasificación basados en redes neuronales, donde hay un entrenamiento supervisado por medio de datos etiquetados), el mayor desafío se encuentra en la adopción del algoritmo apropiado y la interpretación de los agrupamientos obtenidos.
Una nueva relación entre la sociedad y la electricidad
Las REI son una realidad en buena parte del mundo, y el auge de la IA en los últimos años está dándole un impulso decisivo. Esta hace posible materializar esa «inteligencia» de las REI, transformándolas en sistemas más eficientes y sostenibles. Los beneficios son numerosos: mayor estabilidad de la red, reducción de costos, mejoras en la sostenibilidad ambiental y empoderamiento de los usuarios, quienes ahora pueden participar activamente en el sistema energético. En este sentido, las REI no constituyen únicamente un avance técnico, sino también una transformación cultural en la forma en que se produce y consume la energía.
El camino de la integración de la IA en las REI no está libre de obstáculos y desafíos técnicos, sociales, legales y éticos. Entre ellos destacan el acceso y la gobernanza de los datos (fundamentales para entrenar y validar los algoritmos), la necesidad de infraestructura adecuada para procesar grandes volúmenes de información, y cuestiones críticas como ciberseguridad, escalabilidad, interoperabilidad y estandarización. Tecnologías emergentes como el aprendizaje federado o el procesamiento en el borde (edge computing) buscan precisamente compatibilizar el acceso a datos con la preservación de la privacidad y la confianza social. La IA ya no es una promesa distante: está aquí, y se ha convertido en una pieza clave para el éxito de las REI. No obstante, su verdadero potencial solo podrá desarrollarse plenamente si se combinan la innovación tecnológica, la infraestructura adecuada y una regulación equilibrada, que permita experimentar y escalar sin descuidar los derechos de los ciudadanos. En este contexto, las REI no deben entenderse únicamente como una mejora técnica, sino como una transformación social profunda, donde cada hogar puede convertirse en generador, consumidor y gestor de su propia energía.
El camino de la integración de la IA en las REI no está libre de obstáculos y desafíos técnicos, sociales, legales y éticos. Entre ellos destacan el acceso y la gobernanza de los datos (fundamentales para entrenar y validar los algoritmos), la necesidad de infraestructura adecuada para procesar grandes volúmenes de información, y cuestiones críticas como ciberseguridad, escalabilidad, interoperabilidad y estandarización. Tecnologías emergentes como el aprendizaje federado o el procesamiento en el borde (edge computing) buscan precisamente compatibilizar el acceso a datos con la preservación de la privacidad y la confianza social. La IA ya no es una promesa distante: está aquí, y se ha convertido en una pieza clave para el éxito de las REI. No obstante, su verdadero potencial solo podrá desarrollarse plenamente si se combinan la innovación tecnológica, la infraestructura adecuada y una regulación equilibrada, que permita experimentar y escalar sin descuidar los derechos de los ciudadanos. En este contexto, las REI no deben entenderse únicamente como una mejora técnica, sino como una transformación social profunda, donde cada hogar puede convertirse en generador, consumidor y gestor de su propia energía.
Por Patricio G. Donato y Marcos A. Funes
Autor:
Publicado en:
Número:
Mes:
Año:




